Las Manos extendidas de Dios

Introducción: Dios siempre ha extendido sus manos hacia nosotros. Nunca las ha dejado de extender. No para pedirnos algo como si El necesitase de nosotros sino para...

ofrecer su amor, misericordia, perdón y bendiciones.
¿Seguirás tú despreciando las manos extendidas de Dios?.
1. Extendiendo sus manos por amor: El gran amor de Dios ya lo demostró al enviar a su hijo Jesucristo, nacido de mujer, para luego morir en la cruz por nuestros pecados y así evitar que fuésemos al infierno, a la horrible hoguera eterna. (Juan 3:16-21)
2. Extendiendo sus manos para perdonar: Y aún después de aceptar a Cristo en nuestros corazones Dios nos ofrece el perdón continuo de nuestros pecados tanto al creyente como al no creyente todos los días de nuestras vidas; porque el sabe que somos humanos (1ra Juan 1:8-10)
3. Extendiendo sus manos para ayudarnos: El Señor no solo quiere ayudarte a ser salvo del infierno, el también quiere ayudarte en cada momento de tu vida aqui en la tierra. Pero para eso debes poner algo de tu parte. Nunca esperes recibir nada de Dios sino andas de acuerdo a sus estatutos. Y nunca digas que tu tienes lo que tienes por tu propio esfuerzo, acuérdate que es Dios quien da la fuerza y la salud. El te va ayudar si le obedeces (Deut 8:17-18)
4. Extendiendo sus manos para bendecirnos: Si cumplimos con sus mandamientos y sus reglas entonces empezaremos a ser bendecidos. El nos ofrece su palabra y su Espíritu que nos redarguye a hacer las cosas que El nos ordena; para que así podamos recibir sus bendiciones. O piensa que así como has actuado siempre, recibirás algo de Dios. El Diablo sabe muy bien que si obedeces a Dios serás prosperado y bendecido en abundancia. El Diablo lo que quiere es verte arruinado, atribulado y hasta desanimado con las cosas de Dios. Si tu le sigues el juego a Satanás nunca serás bendecido en todas tus áreas de la vida (Rom.2:5-13).

Conclusión: ¿Que vas a hacer? ¿Seguirás la rutina de tu vida? ¿O pondrás en práctica los preceptos y mandamientos del Señor en ti? Dios todavía tiene sus manos extendidas hacia ti. ¿Cuál es tu reacción hacia ese gesto de Dios?