Resolviendo conflictos internos
Introducción: Es imposible que entre los grupos humanos no existan problemas y hasta conflictos graves. Si dentro de nosotros mismos existen conflictos y problemas que se nos hacen difíciles de resolver, ¿cuanto mas entre personas de diferentes caracteres,  cultura, nacionalidades, temperamentos, etc., habrá conflictos? El asunto es:

¿Cómo debemos resolver los conflictos cuando sucedan?
1. Entre nosotros mismos. (Mat.18:15-18) El primer paso que debemos hacer es resolver los conflictos grupales entre nosotros mismos. Por ejemplo en la familia, en la escuela, en el trabajo, con los vecinos y en la misma Iglesia. Ir a una instancia fuera del grupo en primer lugar es demostración de odio, inmadurez, falta de cordura, además de demostrar que no se poseen valores o criterios cristianos (1ra Cor. 6:1-10). El ir a tribunales públicos en primera instancia nos exponemos a  agravar la situación  y hasta exponerse la misma persona o grupo que acusa o pone la queja de difamación u otros delitos cometidos que pueden surgir en corte.


2. Reconocer los errores o lados débiles propios. (Lucas 12:57-59) Si pretendes ir contra otra persona o grupo a la corte, de tu mismo hogar, escuela, comunidad o iglesia, debes cerciorarte primero que no tienes nada que temer u ocultar. Que no tienes lados débiles u ocultos que puedan surgir en el juzgado y exponerte a ti mismo a una sanción peor que la que quieres ponerle al contrario. No vaya a ser que en vez de querer hacer daño al otro u otros salga tu peor y hasta preso.  Además de perjudicar a otros que te acompañen o apoyen. Seria mejor reconocer en donde se ha fallado o equivocado y no solapar o encubrir al verdadero culpable o mal. Reconocerlo venga de donde venga y arreglar así el conflicto.


3. Planifica todo lo que puede suceder. (Lucas 14:28-32) No solo debes pensar en comenzar un conflicto, demanda o pleito, debes figurarte que podría pasar en el transcurso del proceso. Que cosas podrían surgir que podrían perjudicarte a ti  y a los que te rodean. Debes también pensar como acabara el conflicto y no sea que quedes mal y por la mitad del caso y no puedas terminarlo. Se reirán y se burlaran de ti y quedaras más desacreditado de lo que ya estabas antes de iniciar el pleito. Debes tener una hoja limpia y un gran testimonio de credibilidad para que puedan creerte.

 

Conclusión: Los conflictos personales y grupales siempre los tendremos en esta vida. El asunto es como debemos resolverlos.

 

Angel Diaz

Pastor, Iglesia Evangélica Los Amigos

Newberg, Oregon